Mirna Bogdanović: El arte de cantar con un corazón roto
La intimidad de una artista. A través de su voz y sus composiciones, es posible explorar los matices del amor. En esta experiencia catártica, la pared invisible que separa a la intérprete del público se disuelve, permitiéndoles experimentar un despertar bajo el poder de la música.

"Hay cosas que nunca se olvidan realmente; solo aprendes a vivir con ellas", afirma Mirna Bogdanović al evocar la inspiración que dio vida a Awake, su más reciente producción. "Comencé a escribir esta música tras mi primer álbum en 2019, justo después de una ruptura. Atravesaba ese proceso de duelo cuando comenzó la pandemia; hubo mucho tiempo para reflexionar sobre la vida y mi estado emocional". Las letras de este álbum funcionan como un espejo donde la vida transcurre, invitando a cada oyente a reconocer su propio reflejo.
La música persiste como un poderoso catalizador para purificar emociones, un viaje destinado a soltar ataduras. A lo largo de este trayecto, la sensación de vulnerabilidad es una constante. "En cierto modo, es como si el público pudiera leer mi diario, pero necesitaba cantar sobre todo aquello que me perturbaba. Fue un proceso de sanación". En el ecosistema de las artes, no hay espacio para el artificio. Al final, la autenticidad de las composiciones se revela como el vínculo perfecto para conectar con la audiencia. "Tal vez, si pudiera hacerlo de nuevo, habría escrito de una manera un poco más filosófica para que no fuera tan evidente lo que ocurría, pero es lo que es. Al final, todos pasamos por las mismas situaciones".
Awake se sitúa en el sofisticado espectro del jazz contemporáneo y el art pop. En esta exploración, Mirna Bogdanovićse distancia de su formación en el piano clásico para descubrir los matices del ukelele, instrumento que aporta texturas inéditas a su arquitectura melódica y armónica. "En mis composiciones, me rijo por la norma de no seguir ninguna regla. He estudiado formación clásica y jazz, pero intento despojarme de ello al escribir; el conocimiento reside en mi mente, pero procuro no apoyarme excesivamente en él".
En el ecosistema evolutivo de la música, los límites de la tradición se redefinen de forma constante. No obstante, existen pilares del jazz escénico que permanecen inalterables. "El scat en su vertiente más tradicional ha dejado de tener sentido para mí; se trata, más bien, de desarrollar un lenguaje de improvisación propio. Ya sea mediante un solo instrumental o a través de la palabra, la improvisación te brinda la libertad de interpretar una pieza de múltiples maneras, evitando el estancamiento de una ejecución estática y repetitiva".
De niña descubrió el jazz, aunque no fue precisamente un romance a primera vista. Sin embargo, su evolución dentro del género le permitió integrar piezas instrumentales en un álbum que, en apariencia, podría pertenecer exclusivamente al ámbito de las letras. "Toco el ukelele en el escenario. Adquirí este instrumento por su enfoque compositivo: posee una afinación fascinante que me permite hallar acordes brillantes, hallazgos que no surgirían de forma intuitiva en el piano". Piezas como On My Own, Dancing in the Dark y Moving On son testimonios de esta búsqueda sonora.
Han transcurrido once años desde que la vocalista bosnio-eslovena se estableció en Alemania. Hoy, su nombre resuena con fuerza en la escena del jazz de Berlín y en el resto de Europa. Fiel a los fundamentos del género, siempre está dispuesta a la improvisación: la música de Awake fue concebida originalmente para su quinteto, aunque posteriormente decidió expandir su universo con arreglos para un cuarteto de cuerdas. "El rol de líder es un desafío, especialmente al colaborar con músicos de gran demanda. Lo que realmente me apasiona es el ejercicio de la creatividad y el acto de escribir música".