Blue to Red – Chip Wickham
El jazz espiritual ha mirado al espacio durante décadas buscando algo que parece exceder nuestra existencia. En Blue to Red, Chip Wickham invierte esa dirección: utiliza el cosmos para recordarnos que quizá deberíamos prestar más atención al planeta que ya tenemos. Marte aparece no como promesa de futuro, sino como advertencia; alguna vez fue azul y terminó convertido en un territorio rojo y muerto.
Esa idea atraviesa seis composiciones en las que Wickham construye un lenguaje en torno a la flauta, el Rhodes, el arpa y la percusión. Amanda Whiting resulta fundamental: sus arpegios y desplazamientos sobre el arpa introducen una luminosidad que dialoga constantemente con los teclados de Dan ‘JD 73’ Goldman, mientras Simon ‘Sneaky’ Houghton en el contrabajo y cello, Jon Scott en la batería y Rick Weedon en la percusión sostienen un movimiento que puede ser contemplativo sin permanecer inmóvil.
“The Cosmos” lleva esa arquitectura hasta su expresión más espaciosa. Una línea de bajo casi hipnótica permite que el Rhodes, el arpa y la flauta aparezcan y desaparezcan lentamente, dejando que el silencio forme parte de la composición. Wickham parece comprender que evocar la inmensidad no requiere llenar cada espacio: basta con encontrar la distancia precisa entre los sonidos.
En Blue to Red también hay fricción. “Route One” comprime esa amplitud en un groove inmediato y una melodía difícil de desprender de la memoria, mientras que “Double Cross” libera la faceta más física de Wickham. Su flauta deja entonces de flotar y comienza a atacar, empujada por una sección rítmica que conecta el spiritual jazz con la cultura de club que también forma parte de su educación musical.
Las huellas de Yusef Lateef y Alice Coltrane son perceptibles, particularmente en el tratamiento de la flauta y el arpa, pero Blue to Red encuentra su identidad cuando deja de mirar hacia sus referentes. La producción de Wickham, cálida y minuciosa, incorpora esas tradiciones a una sensibilidad formada por el hip-hop, la electrónica y el jazz británico contemporáneo.
Ahí reside la paradoja que hace funcionar al álbum. Blue to Red suena como una exploración interplanetaria, pero su mensaje permanece obstinadamente terrestre. Wickham mira hacia el espacio para señalar hacia nosotros: antes de preguntarnos qué existe más allá, quizá convendría aprender a conservar el extraordinario planeta azul que tenemos debajo de los pies.