HOME.S. – Esbjörn Svensson
HOME.S. 2022

HOME.S. – Esbjörn Svensson

Durante buena parte de su carrera, Esbjörn Svensson construyó su identidad musical a partir de la conversación. Su piano encontró en el contrabajo de Dan Berglund y la batería de Magnus Öström un espacio donde melodía, improvisación, rock, electrónica y jazz podían convivir hasta construir un lenguaje reconocible en apenas unos compases. HOME.S. elimina de pronto esa conversación para dejar a Svensson solo frente al piano.

Las nueve piezas fueron grabadas en su casa en Suecia pocas semanas antes de su muerte, el 14 de junio de 2008, y permanecieron durante años en un disco duro hasta que su esposa, Eva Svensson, las encontró. Escuchadas junto al ingeniero Åke Linton, terminaron por revelar algo que difícilmente podía encontrarse en su discografía: un registro sostenido de Svensson tocando completamente solo.

HOME.S. permite entonces escuchar con particular claridad cuánto había detrás de la economía de su lenguaje. Svensson poseía una técnica capaz de llevarlo mucho más lejos de lo que habitualmente mostraba, pero aquí tampoco parece interesado en demostrarla. En “Alpha” deja que una figura se desarrolle lentamente; “Gamma” adquiere una inflexión cercana al blues y al gospel; “Zeta” encuentra profundidad en la repetición de un motivo sencillo, mientras “Eta” transforma gradualmente una célula rítmica sin necesidad de precipitar su resolución.

Las piezas, tituladas consecutivamente con letras del alfabeto griego —de “Alpha” a “Iota”—, se acercan por momentos al estudio o al preludio clásico. Algunas parecen completas; otras conservan la sensación de una idea todavía abierta. Es imposible saber si Svensson imaginaba convertirlas en composiciones para desarrollarlas en formato de trío o simplemente conservarlas como parte de su trabajo privado. Esa incertidumbre pertenece al disco y conviene no resolverla.

También resulta imposible escuchar HOME.S. ignorando lo que ocurrió semanas después, pero reducir estas grabaciones a una despedida les impondría un significado que su autor nunca pudo darles públicamente. Su verdadero peso está en otro lugar: durante nueve piezas podemos escuchar a Esbjörn Svensson sin escenario, sin trío y sin la necesidad aparente de explicar quién era. Quizá por eso pocas veces su música había parecido estar tan cerca de él.

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