Latency – Kathrine Windfeld Big Band
La arquitectura de una gran banda contemporánea suele debatirse entre el peso de la herencia y la urgencia de la vanguardia. En Latency, la pianista y compositora danesa Kathrine Windfeld resuelve este dilema transformando su big band en una maquinaria de contrastes drásticos, donde la magnitud del ensamble convive con una flexibilidad casi sinfónica. Al frente de una alineación mayoritariamente escandinava, Windfeld edifica un lenguaje propio, sofisticado y atravesado por una tensión rítmica emparentada con el rock.
El álbum se despliega a partir de la diversidad geográfica y estilística de sus integrantes. Figuras como Jakob Lundbak en el saxo alto, Mikkel Aargard en el trombón y Viktor Sandström en la guitarra eléctrica aportan las primeras líneas de fuego en la incendiaria apertura de "Rude Machine", una pieza que desmiente su propio título a través de una sutil gama de matices dinámicos. Es precisamente esa alternancia entre la furia controlada y la introspección lo que dota al disco de su pulso orgánico; "Elak" apaga el incendio para abrir un espacio lírico donde el fliscorno de Rolf Thofte Sørensen y el contrabajo de Johannes Vaht dialogan con la conducción del piano de la líder.
Hay en Latency una búsqueda deliberada de expandir el territorio armónico tradicional del formato. En composiciones compartidas con el enigmático Mads Sandberg, como la notable "Wasp", el ensamble coquetea con la atonalidad y texturas que mimetizan la naturaleza. El saxo tenor de Ida Karlsson se sumerge en pasajes cercanos al free jazz utilizando técnicas extendidas antes de que el tema mute hacia un poderoso surco emparentado con la rumba.
Por el contrario, piezas como "December Elegy" o la evocadora balada "Leaving Portland" —esta última sostenida por la melancolía de la trompeta de Magnus Oseth— demuestran una capacidad innata para la belleza pastoral y el impresionismo cinematográfico. El álbum cierra con la irreverencia de "Double Fleisch", donde los trombones de Göran Abelli y los arreglos de vientos se tornan subversivos.
Con este segundo trabajo, Windfeld consolida su posición como una de las mentes más lúcidas del jazz europeo y demuestra que una big band puede ser, al mismo tiempo, un bloque monolítico de precisión matemática y un refugio para la imprevisibilidad del solista.