Live at The Statuary – Ted Chubb
Live at The Statuary 2026

Live at The Statuary – Ted Chubb

Hay discos que documentan la resistencia y el propósito de un espacio. Live at The Statuary —publicado por el sello Circle 9 Records— es la captura de esa cercanía absoluta. Grabado a lo largo de cuatro noches en una antigua fábrica de esculturas de 1907 en Jersey City —reconvertida en un foro íntimo por el trompetista Ted Chubb y su esposa Rachel Ryll—, el álbum disuelve la distancia física entre el ensamble y la audiencia, integrando la vibración de la sala y la respiración de la gente como una capa acústica y emocional más del discurso.

Al frente del quinteto, la trompeta de Chubb propone una calidez madura que elude el virtuosismo vacío. Su fraseo expone un lenguaje de raíz profunda, conectado con el legado narrativo de Booker Little, Art Farmer y Kenny Dorham; una escuela en la que la prioridad es la nitidez de la melodía y la honestidad del tono.

La música avanza con la solidez de quienes comparten décadas de complicidad en la escena de Nueva York. El saxofonista alto Bruce Williams actúa como un contrapeso de enorme expresividad, mientras que la sección rítmica, integrada por Oscar Perez en el piano y Fender Rhodes, Tom DiCarlo en el contrabajo y Jerome Jennings en la batería, sostiene el pulso con una flexibilidad y un rigor dinámico impecables.

El repertorio alterna composiciones originales que nacen de la memoria geográfica y el arraigo familiar con relecturas del canon. Piezas como "Expat" y "SBB Bounce" traducen la desorientación y el movimiento de sus años en Europa en estructuras de un swing sofisticado, mientras que "Uptick" traslada la intuición y el riesgo de la navegación a vela al terreno de la improvisación pura.

La crudeza social de "Refugee Hymn" y el misticismo de "Empty Hearts" —composición de Williams— conviven de forma orgánica con una conmovedora versión de "Django" de John Lewis, interpretada con sobriedad melancólica y una precisión absoluta

Lejos de la frialdad del estudio de grabación, este registro en directo es un testimonio de comunidad y pertenencia. Ted Chubb no busca la perfección técnica, sino la elocuencia de un lenguaje compartido que se nutre del encuentro directo. El resultado es un álbum vivo, vibrante y honesto, donde el jazz recupera su función más primaria y transformadora: el diálogo humano sin intermediarios.

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