Rising – Jasmine Myra
En Rising, Jasmine Myra no solo continúa el camino iniciado en su debut: lo expande hacia un territorio más abierto, más luminoso y emocionalmente afirmativo. Si Horizons era introspectivo, este segundo álbum se mueve con una confianza que transforma la contemplación en impulso.
Producido por Matthew Halsall, Rising se sitúa en un espacio donde el jazz espiritual se redefine desde la sutileza. No existe el peso solemne del género, sino una ligereza estructural donde la repetición, las capas y el movimiento rítmico construyen una sensación constante de elevación.
La música fluye entre influencias que van desde la liricidad de Kenny Wheeler hasta la sensibilidad electrónica de Bonoboo y la energía contemporánea de Shabaka Hutchings, pero sin caer en la cita directa. Myra organiza estos elementos en composiciones que avanzan como procesos: progresivas, orgánicas, siempre en transformación.
Su saxofón alto define el tono del álbum: cálido, contenido, profundamente expresivo sin necesidad de exceso. No busca imponerse, sino sostener. Alrededor, la banda construye un tejido donde cada elemento aparece con precisión, ampliando la dimensión emocional sin saturarla.
El álbum cuenta con un núcleo estable de músicos que refuerzan su identidad sonora:
• Ben Haskins – guitarra
• George Hall – batería
• Jasper Green – piano
• Alice Roberts – arpa
• Sam Quintana – bajo
Además, un cuarteto de cuerdas interviene en varias piezas, aportando una dimensión adicional a la construcción dinámica del álbum.
Piezas como Knowingness o From Embers revelan esa lógica interna: estructuras que se abren lentamente, donde los arreglos de cuerdas y las variaciones rítmicas generan una sensación de crecimiento continuo. Incluso en sus momentos más intensos, Rising mantiene una claridad que evita el exceso y privilegia la resonancia.
Más que un giro radical, este álbum representa una expansión consciente: una música que deja atrás la introspección pura para explorar algo más difícil de sostener —la posibilidad de avanzar.