Squint – Julian Lage
La guitarra de Julian Lage parece saber exactamente hacia dónde va hasta que Jorge Roeder y Dave King intervienen y convierten esa certeza en una pregunta. Squint trabaja precisamente ahí: entre la claridad casi asombrosa con la que Lage articula una melodía y la posibilidad de que el trío desplace el pulso, fracture una estructura o encuentre una salida que ninguno de sus integrantes parecía haber previsto.
“Etude” presenta esa idea a solas. Lage entrelaza cuerdas abiertas, notas dobles y líneas contrapuntísticas sin convertir la dificultad técnica en el argumento de la pieza. Todo permanece expuesto: no hay bajo ni batería detrás de los cuales esconder una decisión. La guitarra establece así el vocabulario del disco antes de que “Boo’s Blues” cambie por completo el escenario. Aparecen Roeder y King, llega el swing y una música reconociblemente ligada al blues comienza a revelar pequeñas irregularidades en la manera de caminar.
“Squint” lleva ese juego mucho más lejos. Lage construyó parte de la composición traduciendo a la guitarra notas derivadas de un solo de Billy Higgins, y el resultado termina conectando imaginariamente su sentido del swing con Lennie Tristano. Pero lo importante ocurre dentro del trío: King no se limita a establecer el tiempo, Roeder tampoco a sostenerlo y Lage deja de poseerlo. Los tres negocian dónde está el pulso mientras la melodía conserva una extraña facilidad para avanzar.
Cuando “Call of the Canyon” cierra el disco recuperando la canción de Billy Hill, esa amplitud adquiere sentido. Jazz, blues y country no han funcionado como destinos separados, sino como materiales que el mismo trío puede atravesar conservando su identidad.
Squint encuentra así algo más difícil que la espectacularidad: tres músicos capaces de tocar con enorme precisión sin protegerse de lo imprevisible. Julian Lage podría controlar prácticamente cada centímetro de esta música. Lo que hace fascinante al disco es escucharlo decidir, una y otra vez, no hacerlo.