Y’Y – Amaro Freitas
En Y’Y, Amaro Freitas lleva el piano hacia un territorio donde tocar también significa escuchar aquello que existía antes del instrumento. Una estancia en Manaus y su intercambio con la comunidad indígena Sateré Mawé transformaron su relación con el Amazonas en una música en la que el agua, el bosque, la memoria y la ancestralidad dejan de funcionar como referencias externas y pasan a determinar la forma misma de las composiciones. Y’Y, palabra que significa agua o río en la lengua Sateré Mawé, propone así una continuidad con la búsqueda que atravesaba Sankofa: avanzar implica también recuperar aquello que la colonialidad intentó separar.
“Mapinguari (Encantado da Mata)” introduce ese mundo desde la materia. Freitas convierte el piano en un instrumento de percusión mientras el tambor de trueno incorpora la presencia del ser encantado que da nombre a la pieza. En “Uiara (Encantada da Água) – Vida e cura”, las cuerdas amortiguadas fragmentan el sonido hasta borrar parte de la identidad tradicional del piano. No se trata de imitar al bosque, sino de alterar el instrumento para encontrar otra manera de relacionarse con él.
El agua alcanza su expresión más directa en “Y’Y”. Frente a la flauta de Shabaka Hutchings, Freitas construye dos movimientos opuestos que evocan el encuentro de corrientes: las notas graves del piano avanzan bajo una flauta en la que la respiración y el sonido forman una misma voz.
La segunda mitad amplía ese principio de encuentro. Brandee Younger rodea el piano con el arpa en “Gloriosa”, dedicada por Freitas a su madre, Rosilda; en “Encantados”, Hamid Drake, Shabaka Hutchings y Aniel Someillan conectan percusión, flauta y contrabajo con una música que entiende la tradición africana no como recuerdo, sino como presencia. El álbum termina reuniendo geografías distintas sin obligarlas a hablar el mismo idioma.
Y’Y desplaza la idea de raíz: para Amaro Freitas, regresar no significa retroceder. Significa encontrar aquello que aún puede enseñarnos hacia dónde avanzar.