Anna Gréta: cuando la primavera se vuelve jazz
Anna Gréta por Birna Ketilsdóttir

Anna Gréta: cuando la primavera se vuelve jazz

Una de las características de la sensibilidad artística reside en la capacidad de encontrar un motivo de asombro en la vida cotidiana. Acciones y detalles que resultan insignificantes para la mayoría pueden ser inmortalizados a través del lenguaje musical ante los ojos adecuados. Mediante esta alquimia, los momentos mundanos trascienden su naturaleza ordinaria y se transforman en recuerdos extraordinarios que otorgan sentido a la existencia.

Portada del disco Star of Spring
Star of Spring 2024

En la escena musical contemporánea, esta capacidad de asombro se encarna en una flor sueca llamada Vårstjärna, cuya traducción es Estrella de Primavera y que ahora da título a un álbum. “Es una flor pequeña, delicada y hermosa, una de las primeras señales del inicio de la primavera en esta región”, explica Anna Gréta al referirse a su más reciente producción, donde la naturaleza actúa como fuente de inspiración para desarrollar su lenguaje musical. “Me pareció muy inspirador ver estas flores floreciendo simplemente porque tienen que hacerlo: independientemente de lo que ocurra o del ánimo que prevalezca en el mundo, la primavera llega. Es brutal en ese sentido”.

La pianista, cantante y compositora de origen islandés reside en Suecia desde hace varios años. En esta dualidad geográfica, la Estrella de Primavera se expande a través de dos vertientes: la fría hierba verde de Escandinavia y el piano de Anna. “Mi proceso de composición varía según la canción”, reflexiona. “Soy principalmente pianista, y cantar es algo que empecé a hacer hace relativamente poco, quizá hace tres o cuatro años. Por lo general, el piano es el centro de mi proceso creativo. Me interesan la armonía, las modulaciones y otros aspectos afines, así que se convierte en el punto focal. Casi siempre empiezo tocando algo en el piano y luego comienzo a cantar encima; a partir de ahí, todo se desarrolla”.

La conexión que Anna Gréta ha forjado con el piano es palpable a lo largo de esta producción. Cada canción está impregnada de imágenes vívidas que invitan al oyente a sumergirse en su universo y, por momentos, a experimentar las mismas emociones, sonidos y aromas que la inspiraron. “Para mí, a menudo se trata de procesar emociones. Creo que escribir y tocar música es la mejor terapia. Es sentarse a descubrir cómo te sientes e intentar plasmar esos sentimientos en la música. Por ejemplo, ¿cómo puedes utilizar una emoción intensa para crear algo? Me encanta la idea de convertir una experiencia difícil en algo constructivo; si no te sientes bien, puedes intentar transformar ese sentimiento y crear algo a partir de él”.

Anna combina con naturalidad elementos de la naturaleza y experiencias personales, permitiendo que evolucionen de forma orgánica en cada canción. La inspiración para el primer tema, Her House, surgió de recuerdos de Islandia. Anna lo describe como “una canción sobre enamorarse y conocer a alguien”. Explica: “A veces, cuando estás conociendo a alguien, es como entrar en una casa. Lo primero que experimentas —ya sea consciente o inconscientemente— es el olor; recuerdo que cuando era niña, las casas de mis amigos tenían aromas muy específicos, y eso también se impregnaba en la ropa. Así que eso es lo primero que te recibe: el olor. Después, quizá notas la combinación de colores, tal vez hay cuadros colgados en las paredes”. La casa funciona, para ella, como metáfora de ingresar en el universo íntimo de otra persona.

Además de su entorno natural, Star of Spring puede entenderse como un lienzo en el que Gréta explora teorías matemáticas, musicaliza dos poemas de Sylvia Plath y evoca a las mujeres de Groenlandia que fueron víctimas de una campaña de dispositivos intrauterinos impulsada por el gobierno danés en la década de 1970. Sin embargo, en medio de esta pintura sonora hay un elemento primordial sin el cual el resultado sería distinto: la improvisación. “Quería hacer un disco donde las improvisaciones estuvieran cuidadosamente tejidas en la composición, de modo que fueran casi parte de la canción; luego, en vivo, podemos expandirlas e ir a cualquier parte. Me encanta improvisar, tocar en vivo, tocar con bandas e interactuar porque nunca sabes qué puede suceder. Para mí, era necesario producir este álbum y crear un mundo sonoro, un universo cohesivo en el que la improvisación estuviera entrelazada con las canciones”.

La carrera de Anna refleja un viaje a través de diversos paisajes musicales: desde su formación clásica hasta su adopción del jazz y ahora su consolidación como vocalista que construye narrativas y evoca imágenes desde los rincones de su mente.

“Creo que es un enfoque fantástico para la música porque se trata de apertura, de ofrecer posibilidades infinitas”, insiste. “El jazz, para mí, no es solo un género, sino una mentalidad, y adoro la libertad de la improvisación. Anoche estuve en una jam session y es una forma muy alegre de conectar con gente nueva. Es universal; a donde vayas, encontrarás músicos de jazz con quienes improvisar porque compartimos un lenguaje común. También implica un aprendizaje perpetuo: siempre hay algo nuevo por explorar. He encontrado un hermoso equilibrio entre aprender de los demás y mantenerme fiel a mí misma, dejando que mi voz brille. Es ampliar mi vocabulario musical sin perder mi esencia”.

Star of Spring florece a partir de inspiraciones efímeras y, a través de su cuerpo melódico, se perpetúa como un refugio al que siempre podemos volver para escapar del suelo árido de la vida cotidiana. Anna Gréta posee la capacidad de transportarnos a paisajes y situaciones insospechadas; su lenguaje musical construye narrativas que pueden explorarse a través de múltiples manifestaciones del arte.

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