Ash Walker: una odisea sonora en el cosmos
En el espacio, el tiempo es relativo. Bajo las leyes físicas de nuestro planeta, aguardamos cuatro años para escuchar nueva música del multiinstrumentista Ash Walker, mientras que en otra dimensión, tal vez, solo han transcurrido minutos o días. Astronaut es la prueba fehaciente de que la realidad nunca es suficiente: mientras nosotros nos refugiamos en la música, los músicos exploran el Universo.

En cualquier expedición artística, la introspección se erige como un paso fundamental. Consciente de ello, Ash Walker iluminó su propio reflejo bajo la luz de las estrellas del cosmos: "Aprendí sobre mí mismo y de artistas que me enseñaron a distanciarme del proyecto, a dejarlo marinar, a no tener tanta prisa por publicarlo solo porque haya pasado un tiempo desde mi último álbum". Para ello, escapar de los tiempos dictados por la industria musical es clave: "Al principio tenía ganas de lanzarlo, pero luego me di cuenta de que está bien tomarse un tiempo y encontrar la calma tras vivir con tanta premura, para volver a abordarlo desde un lugar mejor. Reconectar con mi voz interior, escuchar, absorber, vivir la vida y regresar".
En sus aspiraciones musicales, el productor londinense se encuentra en una misión espacial para presentar una amalgama de sonidos que nos transportan a lugares nunca antes explorados, o como él lo define: un viaje cósmico. "Esa fue la premisa de todo el álbum. Siento que es mi forma de navegar por este universo como la persona que soy y lo que hago, uniendo los puntos como productor con todos estos músicos". En Only Love, el primer tema del disco, se percibe cómo la voz de Lou Rhodes logra que el dolor de un corazón roto se desvanezca a medida que la luz interior vuelve a encenderse.
Antes de explorar el espacio exterior, Ash se embarcó en un viaje de autodescubrimiento donde las raíces africanas se convirtieron en el combustible que impulsa su cohete. "Mientras creaba Astronaut, me sentí muy inspirado por el afrofuturismo. Siento que a las personas negras se las puede encasillar demasiado en las expectativas que se tienen de ellas, así que esta fue una forma de transmitir que las personas negras existen en este espacio de manera diferente". Romper patrones en el espacio creativo significa, en sus palabras: "contemplar las estrellas por encima de las fronteras terrestres".
Walker pertenece a la generación de músicos que transformaron la crisis sanitaria global en una oportunidad para redefinir su atmósfera creativa, hallando en el confinamiento un nuevo motor para la invención. "Decidí tomar este tiempo como algo positivo para el álbum y contactar a todos los músicos con los que siempre quise trabajar. Poco a poco, empecé a recibir respuestas y elogios de muchas personas diferentes, y fue como: me encanta esto, quiero hacer este álbum". Con el intercambio de ideas surge la mezcla de géneros, una de las cualidades definitorias del álbum. "No tengo miedo de mezclar todos estos estilos. Soy un músico que piensa fuera de lo convencional. Me gusta imaginar que estoy allanando el camino para una nueva estética; esto es como un lienzo musical compuesto por ritmos que el público debería descubrir".
Para obtener una perspectiva nítida de esta carrera espacial, es imperativo comprender que tras la figura del productor habita un melómano y coleccionista de vinilos. "He coleccionado música desde que era muy joven. Siempre me han interesado los sonidos eclécticos, y creo que todo eso se manifiesta con mucha fuerza en lo que hago; es difícil encasillarme". La visión de Walker es la de un curador sonoro que imagina escenarios y atmósferas para cada composición. "Ahí es donde reside mi fuerte: lograr que el sonido encaje, crear los ritmos, armarlo todo, arreglar el material y seleccionar las mejores partes. Intento pensar en todo, hasta en los detalles más mínimos: el orden de las pistas, la fluidez, la ambientación. Me gusta pensar en la experiencia del oyente porque siempre apuesto por la idea de escuchar un disco de principio a fin: poner un vinilo, escucharlo hasta el final y luego volver a empezar".
Astronaut es una exploración musical distinguida por su vasta tripulación. Es, a su vez, una amalgama de las atmósferas de Júpiter y Saturno, donde los matices violeta y turquesa se funden en un clima de calidez orgánica. Se posiciona como uno de los lanzamientos más audaces de la escena londinense actual, trascendiendo la naturaleza del disco para convertirse en una verdadera odisea sensorial.