Christian Sands: jazz y el arte de renacer en Embracing Dawn
Christian Sands

Christian Sands: jazz y el arte de renacer en Embracing Dawn

A menudo, las intermitencias de la vida crean silencios que solo la música puede llenar. Las rupturas, similares a los interludios, cambian por completo el curso de la historia y preparan el camino para un nuevo capítulo marcado por la incertidumbre y la vulnerabilidad —elementos esenciales que, a través del proceso creativo, transforman la pérdida en el lenguaje universal del arte—.

Portada del disco Embracing Dawn
Embracing Dawn 2024

Si el arte representa la vida misma, el piano que abre el álbum Embracing Dawn es comparable a los primeros rayos de sol: el comienzo de un nuevo día o, en este caso, una nueva vida. "Este proyecto es la conversación más universal que he tenido. El disco revela que siempre hay más por develar, tanto en el autodescubrimiento como en las experiencias de la vida". Estas palabras y sentimientos pertenecen al pianista Christian Sands, quien nos muestra que la evolución detrás de la música simboliza el crecimiento del alma. "Este álbum no es solo mi historia; se siente como un diálogo común que conecta a las personas en muchos niveles. Como músico, mi mantra es contar historias y crear espacios donde la gente se sienta comprendida".

A través de la introspección es posible conectar con el estado más puro del alma, aquel que se reconoce en las historias y experiencias de los demás. "Cada canción surgió en diferentes momentos de mi proceso de sanación mientras creaba este álbum. En ese entonces, estaba reflexionando sobre dónde me encontraba en la vida, tanto emocional como personalmente. Navegaba por varias transiciones, siendo el desamor una de las más significativas tras la ruptura con mi pareja". En la búsqueda de sentido, Sands descubrió que la pérdida no siempre significa fracaso y que el dolor puede transformarse en piezas musicales disponibles para quienes deseen hacerlas suyas. "Al principio intenté ignorar esas emociones, casi omitiendo esa parte de mí. No fue hasta que hablé con mi amigo, el gran vibrafonista Stefon Harris, que las cosas cambiaron. Él me dijo: '¿Por qué no escribes simplemente desde donde estás?'. Ese consejo resonó profundamente, así que empecé a escribir". Continúa: "El proceso de composición consistió en capturar las emociones y experiencias que estaba viviendo. Se convirtió en un punto de conexión, una exploración colectiva de las transiciones y las pérdidas".

A medida que la música avanza, el diálogo entre Christian y sus músicos se posiciona en un espacio de contraste emocional donde la obra se vuelve técnicamente más compleja pero permanece clara y accesible para la audiencia. La interacción entre los instrumentos fluye con tal cohesión que, a pesar de la sofisticación, cada elemento resulta comprensible y revela una nueva capa de expresión comunicada de manera directa y profunda. Un ejemplo claro de esto es la segunda pieza, Divergent Journeys, que aborda lo que sucede tras el impacto inicial del cambio: ese instante cuando ocurre algo inesperado y te enfrentas a la decisión de qué dirección tomar. La pieza reflexiona sobre descubrir a dónde quieres ir, qué paso dar y qué camino elegir. Este tema marca la primera instancia donde es posible escuchar el elemento fundamental del jazz: la improvisación. "Por eso solo hay dos solos en la pista; tomé decisiones deliberadas para asegurar que el mensaje se transmitiera con claridad. Donde empezamos no es donde terminamos y todo es parte del viaje".

Este viaje no se trata solo de Sands o de las personas que pueden conectar con sus composiciones, sino también de los músicos que lo rodean e interpretan sus gestos y emociones. "Creo que es una forma hermosa de hacer música cuando tienes una historia que contar que otros pueden reconocer o entender. E incluso si no la entienden del todo, hay algo hermoso en la experiencia humana cuando alguien dice: 'Puede que no lo entienda, pero te apoyo y entiendo quién eres'. Ese es el tipo de relación que tengo con los chicos de mi banda".

Junto a él se encuentran los músicos Yasushi NakamuraMarvin SewellAndrew JoslynEli WeinbergerRoss GillilandWarren WolfGrégoire Maret y, por supuesto, su hermano Ryan Sands en la batería: "Él es cinco años menor que yo y ha sido un viaje hermoso verlo crecer, no solo musicalmente sino también como persona. Tocar con él es natural y fácil, pero también es un reto porque me presiona de formas que la mayoría de los músicos no pueden. Nos desafiamos mutuamente y eso hace que tocar juntos sea muy divertido. Es esa competencia amistosa y fraternal, como dos espadas afilándose entre sí".

Cuando toco, trato de mantenerme vulnerable y humilde dentro de la música, escuchando verdaderamente hacia dónde quiere llevarme.

El álbum muestra un rango dinámico de matices: desde baladas agridulces hasta sonidos futuristas que restauran la esperanza. La versatilidad musical de Sands es evidente en su pasión por diferentes géneros: "Amo todo tipo de música y me atraen especialmente la electrónica, los paisajes sonoros y las bandas cinematográficas. Siempre estoy explorando diferentes formas de expresarme a través de las cosas que disfruto. Añadir teclados y diversos sonidos siempre ha sido parte de mi enfoque; creo que aportan una dimensión única al piano y a la música en general. Es como el aderezo especial que me encanta rociar sobre mis creaciones". Con una paleta tan amplia de ideas, fue necesario recurrir a una instrumentación poco común en la escena del jazz. "En el tema Embracing Dawn, que trata sobre el anhelo y encontrar un sentido de hogar tras las transiciones, supe que Grégoire y su armónica eran perfectos. Esa canción representa llegar al final de un viaje, encontrarte a ti mismo y establecerte en un nuevo capítulo. En cuanto a las cuerdas, siempre me ha fascinado la profundidad emocional que aportan; crean texturas ricas y añaden otra dimensión al sonido".

Para cuando alguien lea estas líneas, es probable que Christian esté de gira en algún escenario internacional. Allí, bajo los reflectores, se enfrentará una vez más a su pasado y se sumergirá en la vulnerabilidad, demostrando que las pérdidas y las rupturas evolucionan a través de la improvisación. "Para mí, la improvisación se trata de la experiencia humana y de las emociones que queremos transmitir. No es solo ceñirse a líneas específicas de bebop o tocar un estilo particular. Se trata de preguntarse: ¿Cómo quiero expresarme a través de esta historia? ¿Qué relato estoy contando? Es como tener una conversación. A veces es difícil comunicar exactamente lo que quieres decir porque no lo has procesado por completo, pero eso es parte del camino. Todo está conectado, todo es humano. Para mí, la improvisación es la forma más pura de humanidad".

Embracing Dawn es un lugar donde nos encontramos con nosotros mismos, nos miramos a los ojos y, en el reflejo, aparece la silueta de un pianista improvisando. Es su pasado y, mejor aún, su presente, el cual abraza con orgullo y transforma a medida que sus notas avanzan. Al mismo tiempo, es la hermandad que ha construido con sus compañeros, una conexión tangible en cada interpretación en vivo. Es, en esencia, la documentación de la expresión humana y de quiénes somos como personas.

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