Igor Osypov: jazz manifiesto sobre la patria perdida
Igor Osypov

Igor Osypov: jazz manifiesto sobre la patria perdida

¿Cuántos kilómetros debes recorrer antes de que comiencen a emerger los pequeños detalles? Aquellos rayos de sol sobre tu árbol predilecto, el aroma inconfundible de la casa de un amigo o la emisora de radio que tus padres sintonizaban en el carro. La nacionalidad no es más que un puñado de experiencias significativas que habitan la mente y el alma, resguardadas bajo ese documento llamado pasaporte.

Portada del disco Motherland?2K14
Motherland?2K14 2024

Ciudadano del mundo es un término recurrente para aquellos que han decidido trascender las fronteras, pero también un concepto que sirve de consuelo cuando alguien pregunta si quieres volver a casa. "Me encantaría, pero en este momento es simplemente imposible. Por eso titulé mi álbum Motherland?2K14 (¿Patria? 2014): para cuestionar qué significa realmente la patria. Ucrania fue fragmentada por la invasión rusa; mi tierra fue arrebatada. No puedo volver allí", enfatiza el guitarrista Igor Osypov, quien reside en Berlín desde hace más de una década. Desde su nuevo hogar, lanza una interrogante al aire: "¿Acaso tengo una patria? Esa es mi pregunta para todos".

Motherland?2K14 encapsula tanto una duda existencial como una cronología política: la búsqueda del origen y el año en que comenzó la invasión rusa a Ucrania. "Nací en la región oriental en 1988. Poco antes de que estallara el conflicto, me mudé a Alemania para estudiar música, construir una vida y conocer nuevas voces". Tras once años de trayectoria fuera de su país, es posible percibir en sus composiciones matices que responden a una metrópoli multicultural. "La vitalidad de Berlín moldea mi música: a veces cruda y provocadora; otras, romántica y acogedora. Es un contraste necesario".

La guerra y el aislamiento son los dos pilares de este proyecto. "Fue durante la pandemia de COVID-19 cuando todo comenzó como bocetos electrónicos. No lograba concluirlo en ese formato, así que decidí compartir esas piezas con mis amigos para explorar distintas posibilidades. Terminó convirtiéndose en un álbum, algo que no esperaba, pero que hoy se ha convertido en mi favorito porque no fue sobrepensado; fue totalmente espontáneo". Por la cadencia de sus palabras, es sencillo imaginar a la banda esculpiendo los ritmos: "Simplemente llevé las ideas; casi no había partituras, solo bocetos. Fuimos descubriendo juntos qué hacer y cómo abordar cada tema; intenté describir auditivamente mis expectativas y el resultado fue excepcional".

Quizás el núcleo de las pistas reside en la capacidad de habitar otras vidas, incluso cuando la barrera del lenguaje está presente. Cada canción aporta el testimonio de artistas internacionales que residen en Berlín. "Hablan de su origen, de dónde crecieron y de los motivos que los empujaron a dejar sus países o ciudades natales. Cada uno enfrenta conflictos distintos con su patria, y todos se alejaron por razones diversas". La profundidad y riqueza del sonido emanan de las entrevistas que Igor realizó a los diez artistas, pidiéndoles que tradujeran sus respuestas a su lengua materna para dotarlas de una fuerza más poderosa y auténtica.

Si alguien está buscando solos de guitarra, este no es el lugar. No estoy tratando de escribir otro álbum para guitarristas; para músicos que esperan que toque solos en nueve de cada diez canciones. Ese no es mi objetivo en la música. Respeto el panorama completo, la imagen del sonido. Quiero dar espacio a otras personas para crear.

Osypov ha decidido manifestar el exilio a través de una amalgama de géneros que lo devuelven a sus raíces: electrourbanopunk y rock. "Es la música que me ha acompañado toda la vida; no puedo ocultarlo, no puedo escapar de ello. Sentí que no debía temer a la mezcla". Desde la primera pista, el escucha recibe una paleta cromática donde el jazz es el punto de partida. "Lo que me cautiva del jazz es el espacio de libertad: un lugar donde puedo expresar lo que desee. Siempre hay un margen para el discurso; siempre puede ser distinto, y abundan los territorios por explorar y crear. Es gratificante manifestarse a través del instrumento; puede ser tan honesto y genuino como uno se lo proponga. Lo primordial es no ocultar nada. Considero imperativo hablar a través del instrumento y comunicarse con la banda y el público de la manera más auténtica, expresando cualquier sentimiento que emane de uno mismo".

A través de diez canciones, es posible aproximarse al pasado y al presente de Igor Osypov. Motherland?2K14 se erige como la respuesta artística ante una guerra injusta en la que no habrá vencedores; un punto de encuentro para quienes habitan la distancia. Las armonías se entrelazan a la perfección con voces que, tras cada escucha, se tornan familiares hasta alcanzar un equilibrio melódico absoluto. Su maestría interpretativa, unida a la de su banda, constituye el pretexto ideal para cuestionarnos: ¿Por qué elegimos vivir en otro lugar? ¿Qué impulso subyace tras la decisión de abandonar la madre patria?

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