Jazzamoart: el arte de pintar mientras suena la música
«Con la madurez que trae el tiempo, uno puede acercarse a la verdad y expresarla mejor», dice Jazzamoart al recordar los años difíciles, cuando los reflectores apuntaban en otra dirección, los óleos nunca eran suficientes y el "arte" siempre estaba del otro lado del mar. Hoy, con más de 500 exposiciones en México, Estados Unidos, Canadá, América Latina, Europa occidental y Japón, el mensaje rítmico de Jazzamoart continúa evolucionando y sumergiéndose en la improvisación.
El éxito es hacer lo que tu quieras y enfrentar los retos que te depara la vida.
Francisco Javier Vázquez Estupiñán nació en Irapuato, Guanajuato, en una época en la que los óleos se usaban para pintar anuncios de corridas de toros. Su infancia estuvo marcada por el espíritu bohemio de su padre, quien creía que las calles estaban hechas para descubrir la esencia de la vida.
«El arte de la pintura es un oficio. Durante mi infancia y adolescencia, mi padre y yo pintábamos de todo: letreros, decoraciones, murales; trabajos que a veces no queríamos hacer, pero que nos permitían vivir».

En medio de la incertidumbre y el hambre, las noches bohemias siempre estuvieron presentes: poetas, músicos, toreros, pintores… todos esos personajes frente a un adolescente curioso que iba descubriendo que, para ser artista, hay que estar dispuesto a pasar hambre, a ir hasta las últimas consecuencias. «Eso es difícil de enfrentar, sobre todo cuando quieres ser un artista auténtico y congruente. Debes estar dispuesto a morir en el camino para tener la posibilidad de llegar lejos, o puedes quedarte estacionado en la mediocridad y nunca aspirar a las grandes locuras y hazañas del arte, que son las que pueden impulsarte a lograr algo».
Motivado por la figura de su padre y por los pintores de la época, Javier se inscribió en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, donde tuvo una experiencia agridulce. «Descubrí compañeros y maestros mucho más sofisticados. Ese ambiente retador fue un golpe que me despertó: mi idea del arte estaba equivocada».
![Jazzamoart ¡Viva México! [Óleo sobre lienzo]](https://es.cejamoran.com/content/images/2026/02/Jazzamoart-Viva-M--xico.jpg)
A pesar de esa crisis existencial, nunca abandonó la droga del arte y la imaginación. En esas noches de incertidumbre, exceso y gozo nació el nombre artístico de Jazzamoart.
En búsqueda del duende comenzó a frecuentar clubes llenos de humo, donde descubrió la escena del jazz mexicano. «En medio de la confusión de no parecerme a los demás, este fue uno de mis grandes descubrimientos. El jazz fue el pretexto perfecto, tanto temático como ideológico. Todo era música: una manera de enfocar mi arte y de tener un amplio material para expresar mi discurso, pintar con ese ritmo y con esa musicalidad».
Improvisación, ritmo, tono, intensidad: expresiones vivas tanto del lenguaje musical como del gráfico. Música pintada: un estilo que lo ha llevado a capturar los sonidos y pulsaciones que surgen desde lo más profundo del alma.
Jazzamoart se mantiene fiel a sus vicios y pasiones. Ya sea pintando en el estudio o arriba del escenario frente a los músicos; sus pinturas han compartido escenario con artistas como B.B. King, Ray Charles, Wayne Shorter y Branford Marsalis.
Jazz, amor y arte: tres palabras que definen el sueño en el que vive Jazzamoart. «Para todo lo que quiero hacer necesitaría por lo menos 150 años. En mi ambición, lo quiero todo: vivir mucho, vivir bien, tener plenitud y crear lo más posible. Lamentablemente no puedo ser músico, torero o futbolista, pero me doy por satisfecho siendo el pintor que soy».
La recomendacion musical de Jazzamoart es Kind of Blue, de Miles Davis.
![Jazzamoart La noche de Miles Davis. [Óleo sobre tela]](https://es.cejamoran.com/content/images/2026/02/Jazzamoart-La-Noche-De-Miles-Davis.png)