Johnathan Blake: transmutar la vida al lenguaje del jazz
Dentro del espectro de las artes, es posible transmutar los sucesos cotidianos de la vida en canciones: composiciones que adquieren un nuevo significado con cada escucha. Una improvisación nacida del dolor puede transformarse en un himno de esperanza. Es precisamente en estas paradojas, entre la vida y la música, donde habita la belleza.

La vida es todo lo que sucede dentro de una partitura. "Como músicos, se supone que somos narradores de historias, que llevamos a las personas en un viaje para ayudarlas a olvidar sus vidas cotidianas", afirma el baterista Johnathan Blake, quien —musicalmente hablando— ha participado en epopeyas inolvidables. "Cuando estoy tocando, me invade un sentimiento de paz. A veces, necesito sacar algo de furia, y la batería es el vehículo para expresarme plenamente. A través de la música, me expongo al mundo, por lo que es fácil para la audiencia tener una mejor imagen de quién soy".
En el proceso creativo de documentar la vida a través de la música, Johnathan no está solo; a su lado están el saxofonista alto Immanuel Wilkins, el vibrafonista Joel Ross, el pianista David Virelles y el bajista Dezron Douglas. "Es una hermandad. El significado de Pentad —el nombre de la banda— se refiere, en términos de ciencia o biología, a cinco células individuales que se unen para formar una sola entidad. Puedo sentir lo mismo con la agrupación: cinco individuos que se fusionan para crear una sola atmósfera. Existe un terreno común entre nosotros, de modo que aportamos nuestras influencias para crear un sonido único y real. Para obtener esta sonoridad, es imperativo cultivar relaciones como las nuestras, cimentadas en el respeto mutuo".
Pentad se embarcó recientemente en un viaje titulado Passage, cuya pieza central es una composición del padre de Blake, el violinista de jazz John Blake Jr. "Cuando yo era joven, mi padre escribió esa pieza en su casa de Filadelfia. Tenía el don de crear melodías hermosas sobre armonías complejas. Recuerdo perfectamente cuando terminó la canción: lo emocionado que estaba y cuánto amaba esa melodía. Sin embargo, no la interpretó mucho con su banda y nunca llegó a grabarla". Passage es más que una canción, un título o un tributo: es la convergencia de dos generaciones que coexisten para elevar la música a un nuevo estrato. Es la respuesta a la incógnita de cómo sonarían los virtuosos del pasado si subieran al escenario hoy.
Desde que su padre falleció en 2014, Johnathan ha procurado incluir al menos una de sus composiciones como tributo. "Fue una de las primeras piezas que presenté a la banda. Como pueden notar, Immanuel toma el primer solo y emerge con una fuerza increíble; suena magistral en ella. Luego, tenemos a David aportando sus conceptos sobre los ritmos que Dezron y yo establecemos. Es, sencillamente, el vehículo perfecto para mí. Me reconforta pensar que mi padre estaría orgulloso del trabajo que hemos logrado".
En este viaje musical, Johnathan celebra la vida y rinde tributo a aquellos que han marcado su alma, convirtiendo a Passage en un álbum de jazz tradicional con un matiz contemporáneo. "El aspecto melódico siempre será el eje de mis composiciones. Usualmente escucho la melodía primero y luego construyo a su alrededor. En ocasiones, el origen es rítmico —cuando percibo cierto groove al tocar— y desarrollo la idea desde ahí; pero, para mí, todo converge en la melodía. Siempre me ha cautivado crear lo que llamo Melodías Memorables: temas que el oyente se lleva consigo, silbando o cantando. No busco escribir piezas complejas por el simple hecho de que lo sean". A través de cinco composiciones nuevas, Blake evoca fragmentos íntimos de su historia: la alegría que le dan sus hijos, el hogar donde creció y un solo en honor al baterista Lawrence Leathers.
Ser parte del sello discografico Blue Note significa un gran honor. Pienso en todos los bateristas que grabaron en este sello como líderes, y es increíble estar incluido dentro de ese linaje. No me lo tomo a la ligera.
"Muna & Johna's Playtime es una pieza que compuse cuando mis hijos eran pequeños. Intenté capturar esa sensación de volver a casa tras una gira de tres semanas y ser recibido siempre con un: «Papi, vamos a jugar». Ellos solo buscaban mi compañía. Esta canción refleja ese periodo; es profundamente melódica, pero también proyecta la esencia de esa etapa: tiempos de inocencia antes de que los niños sean absorbidos por las pantallas".
Además de las obras de Blake, el álbum presenta piezas de Douglas, Virelles y del recordado baterista y compositor Ralph Peterson. En ellas, Johnathan explora las vastas posibilidades de su instrumento. "Me atrae la idea de emplear colores diversos. No deseo limitarme a una sola paleta de tonalidades; busco explorar una amplia gama de texturas. Existen infinitas posibilidades por descubrir cuando llegan los solos".
"La última canción, West Berkley St, evoca la calle donde crecí en Filadelfia; por ello, quise construirla a partir de un sonido inspirado en Motown. Para cerrar el círculo de forma definitiva, incluí la voz de mi padre a través de algunos mensajes que me dejó años atrás".
Passage demuestra la relación simbiótica entre la escena del jazz contemporáneo y los maestros que forjaron y promovieron este género. Las historias que emanan de la batería de Johnathan Blake son profundamente personales; sin embargo, a medida que ascienden y se expanden en la atmósfera, quedan suspendidas, listas para adquirir un nuevo significado en quien las escucha.