Justin Stanton y Chris Bullock: el caos rítmico de Brasil
Las ciudades a menudo se convierten en el escenario que inspira y moldea la creación artística. A través de su ritmo, luz y contrastes, el artista descubre en la urbe la narrativa que define su obra; cada paisaje se transforma en un espejo distinto en el cual es posible reflejarse. Las calles se vuelven el epicentro para reconfigurar la visión del mundo y convertir la vida cotidiana en una canción.

En la escena musical contemporánea, Claro e Escuro, el álbum debut de Justin Stanton y Chris Bullock, surge del caos y misticismo de Río de Janeiro. El ritmo dinámico y la riqueza cultural de la ciudad influyeron profundamente en el proceso creativo del dúo. Chris relata: “El año pasado fui a vivir a Río durante unos tres meses. Mientras estaba allí, conocí a una comunidad de músicos jóvenes; tocaban mucho de lo que a mí me gustaba y empecé a pasar tiempo con ellos”. Siete canciones para imaginar las calles a pesar de la distancia.
Para Justin, el encanto de Río era innegable. “Chris siempre es bueno para salir y explorar lugares”. Su experiencia en Brasil estuvo marcada tanto por lo desconocido como por el asombro. “Llegamos a Río con poca música escrita y sin un plan concreto, pero fue uno de esos momentos en donde las cosas simplemente encajaron sobre la marcha”, reflexiona Bullock. La esencia de la ciudad impregnó su música y proporcionó un trasfondo amplio para su exploración artística.
La grabación del álbum implicó una mezcla de familiaridad y nuevas experiencias que tejió una historia de espontaneidad y colaboración. El dúo trabajó con diversos músicos locales, quienes aportaron un toque único a la grabación. En palabras de Stanton: “Los músicos que trajo Chris eran fantásticos, así que no tuvimos que dar muchas indicaciones. Nuestra experiencia en tocar para otros proyectos, combinada con la nueva energía creativa de los jóvenes, realmente le dio al proyecto lo que necesitaba: algo fuera de nuestra esfera habitual”. Bullock añade que el proceso fue notablemente orgánico: “Nuestro objetivo era crear una atmósfera súper relajada y sin presiones; simplemente crear y divertirse para ver qué podíamos inventar en el momento”. Este enfoque dinámico les permitió capturar un sonido vibrante y evolutivo en el que la audiencia puede sincronizar su propio latido con los ritmos de la ciudad.
La narración a través de la música a menudo implica mezclar elementos abstractos para crear un relato cautivador. En Claro e Escuro, adoptaron diversos enfoques para contar historias: mientras que muchas pistas se decantaron por un estilo más fluido y espontáneo, la pieza final, Into the Night, destacó por su narrativa deliberada y clara. Como explica Bullock: “La última canción del disco, la que tiene los metales al principio, tenía una historia y un objetivo sonoro específico”. La pista captura los inquietantes contrastes del paisaje de Brasil: su vibrante belleza diurna en contraposición con la atmósfera tensa y, a veces, perturbadora de sus noches. Chris describe lo tétrico del tema como un reflejo de la dualidad de la ciudad: “Por la noche puedes sentir el peligro, es como, 'oh, mierda, hay que tener cuidado'. Hay una extraña yuxtaposición de energía que se equilibra”. Este contraste narrativo le otorga a la canción un carácter único y la convierte en un punto focal para la exploración del álbum sobre la luz y la oscuridad.
El elemento de la improvisación está presente en todo el disco y refleja el enfoque del dúo hacia la música. “Parte de la música estaba bien constituida, mientras que otros momentos eran completamente libres y abiertos. Una de mis partes favoritas del álbum son esos momentos imprevistos y espontáneos que ocurrieron de forma natural porque todos tenían los oídos abiertos y estaban presentes en el instante”. Stanton coincide al enfatizar: “Aunque Chris conocía a los chicos, yo llegué sin tener contexto; no tenía relación con nadie. Al final, había muy poco que decir porque la apertura en la sala y la receptividad mutua hicieron que la comunicación y la escucha fueran esenciales”.
Tu estado mental es crucial cuando haces música con otras personas. Tu lenguaje corporal comunica mucho. Si estás abierto y conectado con los músicos en el escenario, las cosas generalmente tienden a salir mejor que si estás ensimismado en tus propios pensamientos, concentrado en todas las cosas intrincadas que quieres tocar.
A pesar de su trabajo con Snarky Puppy, Chris y Justin siguen encontrando su propia voz y dejan la puerta abierta a la capacidad de asombro. “Simplemente intentábamos ser honestos y estar presentes en el lugar donde estábamos y con lo que hacíamos”, afirma Bullock. “La música es un lenguaje y todos lo hablamos de forma diferente”. Stanton añade: “Hay momentos en los que podrías pensar que es posible situar estas melodías en contextos diferentes, pero no encajarían del todo con Snarky Puppy. Es simplemente un enfoque distinto”.
Tocar en directo es donde la verdadera esencia de la música suele desplegarse y para el dúo este potencial es especialmente emocionante. Como comparte Bullock: “Después de esta conversación, planeamos tener una pequeña sesión de improvisación y resolver algunas cosas. Tengo un objetivo, e imagino que Justin también: tocar esta música en vivo”. Anticipan que interpretar la música ante el público aportará nuevas dimensiones a los temas y los hará evolucionar más allá de la grabación de estudio. El dúo prevé integrar a músicos brasileños en sus presentaciones en vivo para honrar la influencia cultural que dio forma al álbum, subrayando cómo las interacciones en directo pueden enriquecer y transformar aún más su trabajo.
En la polaridad de Río de Janeiro, Chris y Justin encontraron un pretexto para la composición musical. Su sonido surge de los contrastes de una ciudad que los aleja de sus proyectos musicales alternativos. Claro e Escuro es un viaje de matices y capas; a través de la instrumentación y la posproducción, es posible encontrar un diálogo no escrito entre dos amigos.