Kabasse: jazz, familia y el arte de esperar
Kabasse por Andreas Keilholz

Kabasse: jazz, familia y el arte de esperar

De pronto, la cinta de grabación captura todo lo que alguna vez soñaste. Esas melodías que habitaron durante años el rincón más profundo de tu cabeza se vuelven un lenguaje común con los chicos que ahora llamas banda. El tiempo se vuelve maleable y, por un instante, tu versión más joven sostiene los mazos y toca el Fender Rhodes, como una escena que siempre estuvo aguardando ser grabada: el momento en que el sonido interno finalmente se convierte en eco.

Portada del álbum About Sitting On Fences
About Sitting On Fences 2026

No todos los discos comienzan con un plan. Algunos inician como fragmentos que se niegan a desaparecer. "A veces me siento al piano e improviso. La mayor parte es basura, pero de vez en cuando surge una idea. Intento mantenerla en mi mente y volver a ella al día siguiente; tal vez me siga pareciendo interesante y entonces evoluciona". Una vida dedicada a acumular ideas musicales o, como él mismo se define, un fetichista del sonido: Sigmund Perner, la mente detrás de Kabasse. "No tenía un objetivo al inicio. Contaba con muchas ideas en la cabeza que habían crecido con el tiempo. Una de las composiciones que tocamos en el concierto de lanzamiento data de cuando tenía 17 años. Esas ideas permanecieron en mi mente, pero nunca las escribí".

Si las ideas habían estado ahí durante años, la pregunta era cómo transformarlas en realidad. Para Sigmund Perner, la respuesta comenzó con el sonido mismo: su textura, su peso y sus posibilidades. "Llevo mucho tiempo tocando el piano, pero siempre me han interesado los instrumentos antiguos. De joven escuchaba muchas bandas de los setenta. Me obsesioné con el Fender Rhodes por su sonido distintivo. Al final, funciona como una guitarra eléctrica: tienes un cable, un amplificador y, en medio, todo tipo de efectos para moldear su resonancia".

Esa búsqueda se expandió hacia algo más grande: metales, capas y una paleta que se desplaza entre lo sutil y lo masivo; con ello, el primer problema compositivo real que valía la pena resolver.

"Quería trabajar con metales como el trombón, el saxofón y la trompeta, porque al mezclarse producen un sonido único. Puedes lograr algo muy lírico y refinado, pero también algo muy potente. Jugar con eso fue un detonante especial para mí. Ese fue el punto de partida: pensar: 'si tengo una idea en la cabeza, ¿cómo puedo llevarla a las secciones de metales?' Fue así como surgieron las primeras composiciones."

Pero Kabasse no es solo una idea sonora: es una colectiva.

Construido alrededor de un círculo íntimo de músicos, el proyecto carga con un peso personal, especialmente con su hijo en la batería. Lo que pudo haber sido una complicación se convierte en algo completamente distinto: una historia compartida traducida en sonido. "Siempre quise hacer algo con mi hijo en la batería porque lo amo y me encanta su sonido. Tocamos mucho cuando era más joven y siempre fue un placer. Ahora estudia música en Múnich. Siempre me pregunté cómo podría incluirlo en algún proyecto , porque no es lo más sencillo: padre e hijo en una misma banda".

El núcleo del álbum se capturó en directo: músicos reaccionando en tiempo real, construyendo algo juntos en el momento. Junto a Sigmund, Jonas Perner (batería), Giuseppe Puzzo (bajo), Jan Kiesewetter (saxofón), Martin Lehmann (trompeta) y Benjamin Häußler (trombón). Pero el disco no se detuvo ahí. Se añadieron capas y las texturas se expandieron.

"En la postproducción del disco grabamos nuevos sonidos. Amo los instrumentos de mazo como la marimba y el glockenspiel, así como los teclados vintage: el Hammond, el Solina y el Clavinet. Instrumentos que, al pasar por diversos efectos electrónicos, te ofrecen muchísimas posibilidades".

No todos los tracks llegaron de forma tan instintiva. Beauty of the Brain tuvo sus armonías y su sección de apertura durante un tiempo, pero algo esencial faltaba: la pieza era apenas un borrador. La respuesta llegó a través de los dibujos de Santiago Ramón y Cajal, el neurocientífico español cuyas ilustraciones del sistema nervioso son tanto arte como ciencia. Perner las vio y la sección faltante se le reveló completa. "De pronto, todo cobró mucho sentido".


No lo estaba buscando. Simplemente estaba observando.

Es más un método que un momento puntual; un método que impregna todo su proceso creativo. "Creo que el título del álbum, About Sitting on Fences, refleja mi enfoque. Algunas personas creativas corren tras la inspiración, pero yo prefiero sentarme y observar. Necesito la cabeza vacía para que las ideas puedan entrar. Disfruto simplemente de estar sentado en algún lugar, mirando a mi alrededor".

Al final, el disco no exige atención: la promueve. "Quería una mezcla específica entre el jazz y otras influencias; algo más parecido a paisajes musicales. No me entusiasman las pistas cortas y simples. Pueden ser geniales, pero esa no es mi fuerza creativa. Me interesa más la música compleja. Por eso las piezas se volvieron bastante largas, ricas y expansivas. Quería crear temas que llevaran al oyente de la mano y lo guiaran a través de estos paisajes, permitiéndole experimentar lo que escucha".

Pide tiempo, quietud y la voluntad de sentarse a dejar que las cosas se revelen. Al igual que las ideas que le dieron origen, la música no tiene prisa. Espera.

El silencio en la música es una puerta que se abre. Crea tensión. A veces, usar el silencio para generar curiosidad es más poderoso que emitir sonidos.

El álbum se grabó en vivo —músicos en una habitación, reaccionando en tiempo real— y el proceso dejó su marca en cada pista. No como imperfección, sino como presencia: la sensación de que algo está ocurriendo ahora, de que las personas que tocan se escuchan entre sí y de que la música pudo haber tomado otro camino, pero desembocó en este.

Encore es un buen ejemplo, ya que no fue escrita en papel.

"Estábamos en el estudio grabando en directo. Nos quedaba algo de tiempo y yo no estaba conforme con una de las piezas. Así que dije: 'Chicos, intentemos algo'. Tenía algunos acordes y les di indicaciones sobre lo que tocaría al piano para que pudieran entender el panorama completo. Luego presionamos el botón de grabar y el track quedó en la primera toma. Esa es la versión que está en el disco".


About Sitting on Fences de Kabasse es la voz de un hombre que sabe que nada trascendente surge de la prisa. Es la banda sonora perfecta para un domingo lluvioso, cuando te sientas junto a la ventana mirando hacia afuera, mientras pensamientos y recuerdos perdidos comienzan a regresar, y la escena se transforma lentamente en un mundo nuevo, moldeado por un paisaje sonoro construido por un sexteto que convierte la libertad en ritmo.

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