Lea Maria Fries: en los márgenes del jazz experimental
Lea Maria Fries por Stanislas Augris

Lea Maria Fries: en los márgenes del jazz experimental

Su voz pertenece a todas las épocas. Portadora de susurros introspectivos que perduran en el aire. El eco de sus palabras proviene de diferentes latitudes o, al menos, eso sugieren las coordenadas: ciudades imaginarias, colinas verdes, rascacielos inalcanzables y fiestas clandestinas. La única constante son los contrastes que emergen a través de una mezcla de estilos y elementos que ella define como quicksilver jazz. Su álbum no solo visita lugares, sino que los crea, ofreciendo una geografía emocional en la que perderse.

Portada del disco CLEO
CLEO 2025

En la médula del álbum hay una vasija repleta de referencias culturales que revelan su evolución artística. CLEO es un disco, pero, sobre todo, un lugar etéreo para adentrarse en su mundo. Al rastrear sus raíces, Lea Maria Fries devela el corazón de su proyecto más reciente: "Cuando era pequeña, era una súper fan de la cultura egipcia. Tenía innumerables libros. De alguna manera, Cleopatra —la reina o faraona más famosa— siempre estuvo ahí", continúa. "Cuando escribí el álbum, dediqué el tema principal a todas las mujeres que conozco y a personalidades como Maria Stewart, Amelia Earhart y Patti Smith: mujeres que lograron cosas increíbles en la cultura y más allá. CLEO representa a cada mujer; podría ser tu abuela, mi abuela, tu tía, tu hija o quien sea". La semilla que se plantó en la infancia floreció como una obra que teje una oda sonora a la fuerza femenina.

Detrás de las múltiples referencias e imágenes de CLEO se esconde una historia de crecimiento personal que comenzó mucho antes de que Lea Maria Fries pusiera un pie en un estudio de grabación. "No crecí con el jazz. No vengo de un entorno musical ni nada parecido. Solo era una adolescente en Suiza, creciendo en los 90 con el grunge". De niña, siempre cantaba sin siquiera saber que la música era una profesión. "Cuando tenía unos diecisiete años, mi profesora de canto me dijo: 'Oye, quizá deberías especializarte en el jazz; te encanta improvisar y tienes una forma de cantar muy natural'". En aquel momento, se sumergió en las composiciones de Miles Davis. Poco después, se matriculó en la Escuela de Música de Lucerna. Desde entonces, se ha dedicado por completo al canto, trabajando para otros artistas antes de volcarse de lleno en una obra que lleva su nombre.

Lea construye un paisaje sonoro tan íntimo como expansivo. En su voz, las metáforas se transforman en imágenes vívidas que aguardan latentes en la conciencia del oyente. El tema de apertura, Liquid Thoughts, recompensa la escucha atenta al desvelar el tapiz de referencias y texturas musicales que lo componen. Como explica Fries, el universo visual de la canción nace de su historia personal: "Comienza con 'mano aceitosa, cables de cobre'; mi padre era mecánico, así que recuerdo sus manos negras y aceitosas y los cables por todas partes. Aparecen las 'criaturas del hormigón de la ciudad', que es Berlín, la escena techno y esa sensación de estar en la clandestinidad. También mencioné 'muerte hacia la decadencia hacia el renacimiento', porque el crecimiento a menudo exige desprenderse de algo y eso puede ser doloroso. Pero de ahí brotan cosas nuevas. Lo líquido representa también la transformación: el agua cambia de forma —puede ser vapor, un océano o una pequeña gota—, la más pequeña o la más grande de las cosas".

Al igual que la vida misma, CLEO está impregnado de colores, matices y emociones. De un momento a otro, Lea transita de la sensualidad a la oscuridad, eligiendo la textura precisa para pintar el lienzo: un proceso de intimidad y curiosidad. "Canto letras, a veces terminadas y otras veces solo balbuceando: inglés, suizo-alemán, francés, lo que sea que salga; toco el piano y lo grabo en mi teléfono. Los bocetos siempre son crudos". Los instintos y las emociones la guían hasta que el esqueleto de la canción está listo; luego Julien Herné, director artístico y bajista, arregla el material y conecta los puntos que dan estructura a la pieza. En la búsqueda de la autenticidad, él se dispone a sacar chispas, grabando sonidos ambientales que más tarde se convertirán en elementos para la improvisación.

A través de encuentros creativos, el tiempo se vuelve elástico: un proceso de composición que se extendió durante dos años. "Tenía algo de música y letras escritas, así como algunas ideas incompletas. Llamé a Julien y empezamos a hacer versiones demo de mis composiciones. Luego llamé a mi banda, el pianista Gauthier Toux y el baterista Antoine Paganotti; ensayamos e improvisamos sobre ello, más con un enfoque de jazz. El proceso se desarrolló a lo largo de varias etapas y pausas, y eso es lo que hizo que el álbum fuera tan sólido. Tuvimos tiempo para dejar reposar las cosas, para volver con oídos frescos, descartar lo que no funcionaba y notar lo que faltaba. Fue como cultivar una planta, poco a poco".

Creo que el álbum refleja mi proceso, como humana y como artista, de crecer, cuestionar quién soy, de dónde vengo y cuáles son mis influencias en la música, el arte y la vida. Para mí, es muy importante seguir avanzando, creando cosas nuevas y atravesando estos ciclos de nuevo.

Las trece canciones que dan vida a CLEO habitan un mundo de improvisación, entrelazando sonidos de rock, electrónica y experimentación. El jazz, para Fries, consiste en tomar todo lo conocido y proyectarlo más allá: crear en el presente. "Me encanta la improvisación. Me encanta estar en el momento; es una de las cosas más preciosas que tenemos en la música, especialmente para los artistas que nos subimos al escenario", afirma. "Mis músicos tienen un talento increíble y para mí era importante que aportaran sus colores. Quería que se expresaran en sus solos. Pero lo que era igualmente importante era mantener intacto el ADN de las canciones. Queríamos que las improvisaciones no fueran solo una muestra de virtuosismo, sino que sirvieran a las composiciones y contaran la historia. Los músicos podían aportar sus ángulos, pero tenían que permanecer conectados al hilo conductor". Un cordón invisible marcado por la narrativa de cada pista.

CLEO es una radiografía sonora que nos introduce tanto en el mundo real como en el onírico de Lea Maria Fries. Para entenderla no hace falta una sesión de rayos X; basta con escuchar su voz, sentir el calor del agua, admirar la belleza de los hongos y perderse bajo ciudades subterráneas. Al mismo tiempo, es preciso prestar atención a los diálogos no escritos entre ella y los músicos. Es entonces cuando advertimos que estamos presenciando un ciclo vivo, uno que evoluciona constantemente, tal como la propia música.

Descubre más entrevistas