Linda Sikhakhane: un ritual de jazz dedicado a los ancestros
Linda Sikhakhane

Linda Sikhakhane: un ritual de jazz dedicado a los ancestros

La expresión artística es un reflejo del alma. En la fase creativa el artista busca encontrar su propia voz mientras abraza las ideas de quienes han influido en su evolución. Sabe que su presente no puede entenderse sin reconocer el ayer donde quienes iniciaron este movimiento sentaron las bases ni el futuro que será moldeado por aquellos que resuenen en su misma frecuencia energética. La obra en sí oculta las preocupaciones, ambiciones e inspiraciones del artista; revela quién es y quizás más importante aún en quién se ha convertido gracias a esas influencias.

Portada del disco iLadi
iLadi 2024

En la escena del jazz contemporáneo existe un álbum profundamente arraigado en el legado de los grandes maestros. iLadi, de Linda Sikhakhane, es más que ocho composiciones originales: es una ceremonia, un ritual africano celebrado bajo distintas circunstancias. "Para mí, esta celebración trata de expresar gratitud por el origen de la música y por todas las fuerzas que han apoyado mi camino". Sikhakhane reflexiona sobre el ahora mientras honra el pasado; para él, el presente es un punto de encuentro para reconectar con las tradiciones de la infancia utilizando su saxofón como intermediario entre el ayer, el ahora y el mañana. "A través del álbum quiero recrear ese ritual que viví en mi hogar y que era una práctica habitual", continúa. "Lo utilizábamos para buscar el camino y comunicarnos con nuestros antepasados. Hoy quiero integrar mi conocimiento cultural en la música que toco y produzco".

Ser agradecido significa reconocer el crecimiento: la gratitud aparece cuando uno es consciente de su propia evolución. "Hablo de mis mentores y hermanos y de lo importante que es para mí mostrar este valor. Es crucial porque sé que mi camino está definido por la guía y las enseñanzas que he recibido de estos mentores. Mi música y mi exposición al mundo del jazz son posibles gracias a los maestros que allanaron el camino antes que yo. Por lo tanto debo honrar sus contribuciones a mi travesía". En su cosmovisión, Linda Sikhakhane es consciente de que forma parte de un colectivo mayor; se ve a sí mismo como un alumno más que como un creador aunque sus composiciones sugieran lo contrario al reflejar su vulnerabilidad y creatividad. "En nuestra concepción africana reconocemos el reino ancestral como algo que está siempre con nosotros y nos guía".

Sikhakhane no está solo. iLadi fue producido por Nduduzo Makhathini, quien también toca el piano al lado de Zwelakhe-Duma Bell le Pere en el bajo y Kweku Sumbry en la batería. Juntos contribuyen al lienzo del álbum, profundamente marcado por el simbolismo del continente africano, perceptible desde el diseño del disco. "Las velas de la portada simbolizan la luz y son fundamentales en este ritual llamado iLadi", explica. "Utilicé estos elementos para expresar la esencia de la música. Las cuatro velas representan a cada miembro del cuarteto simbolizando cómo iluminamos el camino con nuestra música. Además, el número cuatro se inspira en los cuatro puntos cardinales —norte, sur, este y oeste— enfatizando el equilibrio. Esta luz simboliza el equilibrio y la claridad que son cruciales para navegar y purificar nuestros caminos a través de la música".

En este viaje sonoro hay un elemento que destaca a lo largo de las ocho piezas: "Con este último álbum mucha gente habla de la calma", reflexiona Linda Sikhakhane. "Durante mucho tiempo estuve evitando esto porque como músico quería explorar diferentes estilos y épocas del saxofón". La suavidad de la música está íntimamente ligada al acto de reconocer al otro, una cualidad que impacta positivamente tanto al emisor como al receptor. "He estudiado varios periodos del género y a los maestros que han dado forma a este instrumento. Sin embargo, con este álbum decidí hablar un lenguaje con el que me siento más cómodo. Soy contemplativo por naturaleza y creo que eso se transmite en el disco. Es increíble ver que esta calma resuena en la gente de forma más profunda de lo que imaginaba".

La calma que se escucha en iLadi encierra un tema recurrente en la exploración del compositor: la vulnerabilidad. "Improvisar significa adentrarse en lo desconocido y abrazar un proceso infinito en el que me siento vulnerable", reconoce. "Cuando pienso en la improvisación la veo como un viaje de búsqueda, no necesariamente para encontrar algo sino para experimentar y explorar el viaje en sí mismo". Proveniente de Sudáfrica, donde la música está profundamente arraigada en la improvisación, Sikhakhane encuentra una fuente renovable de inspiración en las tradiciones de su país.

A través de Blue Note Records y Universal Music Africa, el cuarteto grabó este álbum cerca de su ciudad natal. "Quería crear algo en casa y presentar mi país a mis amigos", dice Linda. Su dedicación lo ha acercado a sus raíces y le ha abierto las puertas de uno de los sellos discográficos más influyentes del jazz. "Es un verdadero honor estar asociado con Blue Note, un sello que funciona como un archivo crucial para el jazz. Han documentado una parte significativa de la historia del género en todo el mundo. Formar parte de un sello tan prestigioso no solo permite que mi música llegue a una audiencia global, sino que también pone los reflectores sobre la vibrante escena musical de mi país. Esta conexión subraya mi papel al representar a una comunidad más amplia que ha hecho contribuciones sustanciales al género. Me gusta pensar que si Blue Note se hubiera establecido en mi país en los años 60 habría habido muchos álbumes que hoy podrían ser considerados como clásicos".

El saxofón me transporta a un mundo que no se puede describir con palabras. Me permite acceder a dimensiones que no podría alcanzar sin la música; el saxofón es un vehículo para conectar con mi interior.

Su música trasciende las meras composiciones; es un entramado de referencias sonoras que incluye a John ColtranePharoah SandersWinston Mankunku Ngozi y a su mentor Nduduzo Makhathini. "Él es un hermano especial para mí y ha sido mi mentor por más de 13 años; me tomó bajo su protección cuando tenía unos 20 años". El ritual no estaría completo sin agradecer a Nduduzo, no solo por producir y tocar el piano en este álbum, sino también por ser un guía y referente en la vida de Linda. "Él fue la influencia detrás del disco, guiando las composiciones y produciéndolo. Ha producido cuatro de mis álbumes, incluido este último. Nduduzo Makhathini es un maestro y he tenido la suerte de estudiar con él. Sigue siendo un amigo cercano y un hermano. Compartimos una conexión profunda entre la creación musical y nuestro entendimiento espiritual. A través de él he aprendido a fusionar la música con la espiritualidad y los trasfondos culturales. Él ha sido el modelo para mi camino y sigue siendo un amigo muy especial".

iLadi va más allá de ser un álbum; es un ritual y un estado mental. Las notas que toca Linda Sikhakhane encarnan una práctica espiritual y comunitaria que profundiza la conexión entre las personas. A través de las ocho composiciones queda claro que en esencia existimos porque el cuarteto toca.

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