Magos Herrera: una voz en el aire que le canta a la vida
Su voz emana del alma, suspendida en el aire y permeando cada espacio. En su universo musical, el jazz persiste como el epicentro para explorar nuevos lenguajes, tejer colaboraciones y reafirmarse, en esencia, como una narradora de historias.

Las composiciones e interpretaciones de Magos Herrerahan sabido adaptarse a las corrientes del viento, incluso cuando este ha soplado en dirección opuesta. "Este nuevo álbum posee las connotaciones naturales del aire como elemento: el espíritu de fluir, transformarnos y elevarnos. También reside en el aliento —ese soplo esencial que nos mantiene vivos—. Es un disco que tiene como inspiración la pandemia y el aislamiento".
Con los vientos a favor, la incertidumbre del confinamiento pertenece ya al pasado. Actualmente, Magos se encuentra inmersa en una gira internacional interpretando su nuevo álbum, Aire, una obra con la que celebra la vida. "Es una oda de gratitud. El proyecto cobró vida a través de un encargo de New Jazz Works (Chamber Music America) al comienzo de la pandemia; bajo ese cobijo, compuse piezas que capturan mi vivencia durante el aislamiento, priorizando ese sentimiento de estar conectada con lo esencial y con las cosas simples que nos humanizan. Considero que el público experimentó esa misma reconexión con la naturaleza y la comprensión de nuestro lugar en el mundo".
En el silencio y la soledad, la música en vivo se transformó en una necesidad: sanar a través de las vibraciones de un paisaje sonoro de gran riqueza. "Quería lograrlo mediante una orquestación vasta para celebrar la vida. Tuvimos demasiadas pérdidas y necesitábamos un final feliz".
En Aire, hallamos una rosa de los vientos que nos guía a través de nuevas latitudes musicales. "Me gusta trabajar con músicos con los que resueno profundamente, no solo en la música, sino también en la vida y en las creencias. Grabé conThe Knights, una orquesta de Nueva York; fue hermoso. Poseen una mentalidad abierta y cruzan fronteras constantemente". El repertorio, integrado por doce temas, entrelaza sus propias composiciones con piezas emblemáticas del cancionero latinoamericano, tales como Alfonsina y el mar y Gracias a la vida.
"Todos los arreglos están muy orientados al jazz, pero enriquecidos con elementos orquestales. Siempre hay un diálogo, una conversación". Este lenguaje artístico posee un trasfondo sólido; para esta producción, Magos decidió colaborar nuevamente con los arreglistas de su álbum Dreamers. "Lo hice porque mantenemos una relación de largo aliento en la que comprenden mi sonido y los tres pilares esenciales para mí: la música de cámara, los principios del jazz y las raíces de la música latinoamericana".
En los últimos años, la trayectoria de Herrera ha sido impulsada por un factor vital: la multiculturalidad. "Es algo orgánico. En casa hablo portugués, soy mexicana y vivo en Nueva York". Tres idiomas convergen en su cotidianeidad, expandiendo las posibilidades de narrar historias hacia el infinito. "Al diseñar un nuevo disco, no pienso en términos de lenguaje, sino de narrativa. Busco que cada canción se alinee con mi discurso sobre lo esencial: la gratitud, la reinvención y nuestra condición humana".
Choro de Lua es para mi sobrina de 4 años. No tiene letra, pero es una canción que refleja la alegría de vivir y lo que una niña pequeña experimenta a través de la vida.
"La magia de estar rodeada de artistas que elevan tu visión es fundamental". Retomando sus palabras, uno de los elementos a destacar en esta producción es el equilibrio entre las diversas vertientes musicales. Si bien los músicos y arreglistas son piezas clave, la cohesión del proyecto recae en una intérprete que posee una visión nítida del jazz, la música clásica, el folclore latinoamericano y la improvisación. "Como artista, necesito ser fiel a mis curiosidades. La improvisación es narración, al igual que el canto; la única diferencia es que creas la historia en el momento, con absoluta espontaneidad. Ha sido un proceso largo dominar la fusión de estos dos mundos: el hablar y el cantar, y entender cómo ambos enriquecen la textura de mi voz mientras improviso".
A través de la fragilidad de la existencia, Magos Herrera halló una razón para cantar. En Aire, es posible sumergirse en las profundidades de su universo interior, un mundo que se manifiesta a través de la palabra. Que las texturas sonoras de su voz nos recuerden que hubo tiempos de soledad y pérdida, pero, por encima de todo, de transformación y gratitud por el milagro de estar vivos.