Saul Madiope: el eco ancestral de África en jazz digital
Saul Madiope

Saul Madiope: el eco ancestral de África en jazz digital

El lenguaje musical trasciende la barrera del tiempo y permite que el pasado y el presente habiten el mismo escenario. Emergiendo del universo electrónico, los sonidos evocan memorias de una era en la que la historia se transmitía de viva voz. La batería y la trompeta en la introducción anuncian un nuevo comienzo guiado por la sabiduría ancestral: el digital jazzman ha regresado para compartir amor, forjar conexiones profundas y expandir la libertad.

Portada del disco Digital Jazz Man
Digital Jazz Man 2024

A través de la creación artística es posible adentrarse en una tierra de continua evolución musical y espiritual. En su último álbum, Saul Madiope presenta historias, voces y ritmos que trascienden fronteras. "Una cosa que he aprendido sobre hacer música es que no soy egoísta con ella. Amo la colaboración porque me he dado cuenta de que la mejor música surge cuando dejas la puerta abierta a nuevos sonidos y perspectivas". Su voz proviene de Sudáfrica, pero sus composiciones no conocen límites; como él sostiene, África y los demás continentes comparten más puntos en común de lo que muchos imaginan.

A lo largo de trece canciones, Digital Jazz Man entrelaza temáticas que transitan desde el amor propio hasta relatos sobre su herencia: "La primera mitad se mantuvo como una expresión lírica y la segunda como instrumental. Las piezas instrumentales son lo mío pero, al mismo tiempo, estoy enamorado de las voces; este era el momento perfecto para mostrar ambos mundos", explica. Las voces pertenecen a diversos contextos, eras e idiomas. Abarcan desde la escena musical africana contemporánea hasta la influencia de su difunta abuela, todo bajo una cosmovisión digital que emana del jazz. "Siempre gravito hacia letras poderosas y significativas: mantras, palabras que puedes usar para seguir adelante cuando te sientes desanimado. Ese es el tipo de música que necesitamos en el mundo ahora mismo".

Al escuchar esta última producción queda claro que, tras la figura del compositor, habita un curador de sonidos y diálogos: "Sigo siendo un gran fan de la música porque a veces, como artistas, nos quedamos demasiado atrapados en interpretar el papel artístico", afirma. Fiel a su filosofía, Saul forjó colaboraciones que elevaron el significado y la profundidad de las piezas. Cantantes como ThandonjeMakhanjiMoniféBokang RamatlapengReba RedLizzy ParisUna Rams y Jamesia Monroe lideraron el proceso de escritura, aportando cada uno su propia visión de la vida. "Siempre nombro mis beats, así que cuando compongo uno ya conozco el tema que quiero explorar. Con los autores era cuestión de proponerles una temática; algunas canciones se grabaron en el estudio y las letras fueron coescritas, pero en la mayoría simplemente les di el concepto y lo abordaron".

Para Saul Madiope, la música es un elemento vivo a través del cual es posible descifrar los sonidos que definen su origen e identidad. "Encuentro expresión en mi música al saber quién soy. Me apasiona mi cultura porque creo que todos deberían contar historias sobre su herencia. Mis antecedentes están arraigados en Pretoria pero mis raíces son profundas, llegando hasta Limpopo y Botsuana". Él es consciente de que, a través de los relatos, la identidad cultural de un pueblo se mantiene vigente: "Creo que los africanos necesitamos contar historias en nuestras canciones. Mucha gente ya no lee tanto porque todo es digital, pero ven videos y escuchan música. Si podemos empezar a poner nuestras historias en el cine, la música y las plataformas digitales, podemos asegurar que no se desvanezcan". Este álbum se erige como una prueba innegable del poder de la tradición oral para preservar la identidad, la sanación y la cohesión social: "El desafío es que algunas culturas se ven disminuidas o se pierden en la traducción. Los jóvenes deberían escribir y compartir estas historias con el mundo, manteniendo esas culturas vivas para las generaciones futuras".

Algunos afirman que la historia pertenece a quienes la cuentan; si esto es cierto, entonces en el caso de Digital Jazz Man es esencial destacar una figura central en la vida de Madiope: "Este álbum está dedicado a mi difunta abuela, quien falleció durante el COVID-19. Mi relación con ella influyó significativamente en la creación de este disco; ella esencialmente me regaló la herencia de mi lugar de origen, junto con todo el árbol genealógico y la historia de nuestra tribu. La audiencia puede escuchar su voz en setsuana a lo largo del álbum, relatando la historia de la tribu Bahananwa".

Su narrativa encarna la resiliencia mientras relata cómo la tribu abandonó sus tierras debido a una guerra que se negaron a pelear, buscando refugio en otro lugar. Por eso fueron llamados Bahananwa, que se traduce como 'los que fueron rechazados'. Elle, su abuela, ilustra cómo, incluso siendo marginados, se convirtieron en una nación poderosa; el espíritu de lucha de los Bahananwa es un testimonio de entereza en un contexto donde el jazz, a menudo menospreciado fuera de la sociedad occidental, encuentra una nueva vida. "Esa historia resonó conmigo, especialmente en relación con mi música. Mucha gente no entiende completamente el tipo de jazz que estoy haciendo y a veces me siento como un extraño debido a ello. Espero que este jazz de la nueva era también pueda llegar y ser pionero de un nuevo sonido con el que los jóvenes conecten".

En un mundo de diversas perspectivas, el jazz sirve tanto como expresión cultural como una forma de resistencia contra la marginación, como menciona Saul: "El jazz fue enorme, especialmente durante el apartheid; el jazz ayudó a sostener a la gente en esos tiempos. Luego tienes las canciones de lucha que la gente cantaba durante los días difíciles y ahora ellas influyen en mis composiciones".

Un género que trasciende cualquier estructura definida: "Mi definición de jazz es que no se puede definir realmente; definir es limitar. Digo que el jazz lo es todo; para mí, cualquier cosa podría ser jazz. Creo que estoy en este espacio para enfatizar que no debemos restringir el jazz a la sociedad occidental. El jazz es inmenso. En África tenemos figuras como Fela Kuti, que mezcló el jazz con el afrobeat. Luego tienes músicos como Hugh Masekela, que también tenía su forma única de tocar. De lo que nos damos cuenta es de que el jazz es más amplio de lo que la mayoría cree. El jazz es una mezcla de muchos tipos de sonidos que se unen para crear un lienzo único". En última instancia, el jazz es una entidad viva que respira y refleja la riqueza de nuestras diversas experiencias e historias.

La improvisación es, de hecho, lo que hace a la canción. Siempre digo que es bueno planificar y prepararse, pero la mejor música que jamás harás es la que creas en el momento —la música que te llega desde otro lugar—. Esa es la magia de la música. Por eso creo en la colaboración: como artista, no puedes tener toda la magia por ti mismo, necesitas colaborar con otros. A veces, estoy trabajando en una canción y me topo con un muro que no me deja avanzar, pero cuando colaboro con otros artistas, a menudo ellos encuentran un camino hacia la expresión.

Digital Jazz Man de Saul Madiope es una puerta de entrada para aquellos que buscan explorar la vibrante escena musical de África. En este punto de encuentro, donde el pasado y el presente coexisten en armonía, queda claro que la evolución musical no solo es posible, sino vital. La historia continúa escribiéndose a través de las voces y los ritmos, asegurando que no olvidemos lo que fue mientras abrazamos lo que será. Es un álbum para bailar, cantar y evolucionar: un lienzo sonoro multicultural que une el pasado y el futuro.

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