Slowly Rolling Camera: la música de una película nunca vista
Dave Stapleton, Deri Roberts y Elliot Bennett

Slowly Rolling Camera: la música de una película nunca vista

Ciertos momentos transforman nuestra existencia: eventos que nos obligan a cuestionar nuestro lugar en el mundo. En un instante, la incertidumbre proyecta una sombra sobre nuestro camino. Aunque la mayoría soportará esta experiencia, solo unos pocos comprenderán que la amargura es pasajera y que la fría penumbra acabará por dar paso a una luz más fuerte que nunca.

Portada del disco Silver Shadow
Silver Shadow 2024

En el valle de la soledad, cuando las sombras se apoderan del entorno, algunas canciones acuden a nuestro rescate; melodías que, al sonar, transforman el dolor en un dulce alivio. Para muchos, la música de Slowly Rolling Camera es la banda sonora esencial para encontrar la salida de ese sendero sinuoso. "El álbum se inclina más hacia la melancolía que hacia la alegría, pero trata sobre la superación de las dificultades. El sentimiento es que, como seres humanos, atravesamos desafíos que nos hacen más fuertes. Creo que cuando suceden cosas malas, siempre hay un resultado positivo si se utiliza de la forma adecuada. Ese es el mensaje: usar la música para encontrar la fe interior y el optimismo para seguir adelante". Las palabras son del pianista Dave Stapleton, quien junto a Deri Roberts y Elliot Bennett ha transformado el significado de la música cinematográfica. Juntos, crean un paisaje sonoro que resuena profundamente en quienes buscan consuelo.

Diez años después de su primer álbum, este trío continúa capturando escenas de la vida cotidiana y emociones a través de la música. "Siempre hemos venido de lugares muy diferentes: yo tengo una formación clásica, Deri tiene una base de composición electrónica y Elliot aporta una influencia pop y hip-hop. Estos elementos se unen con el objetivo de crear algo producido, expansivo y apasionado", continúa. "Con el nuevo álbum, Silver Shadow, no intentamos ser demasiado ingeniosos; las armonías no son particularmente aventureras y no es excesivamente moderno. Se trata más de mezclar nuestras influencias y géneros para hacer algo audaz, progresivo y vanguardista. El objetivo es crear algo con peso y emoción".

A lo largo de ocho pistas, es posible percibir la madurez de este trío, acompañados por un conjunto de colaboradores que elevan la pieza cinematográfica al reino del jazz. "Este álbum, aunque sigue influenciado por el cine, es mucho más directo musicalmente. Quería crear estos pequeños mundos sonoros que pudieran usarse en películas para conectar escenas y contar una historia. La idea era escribir temas con un solo sonido y una emoción constante de principio a fin; por ejemplo, el primer tema, Rebirth, mantiene un ritmo, una sensación y una vibración única. Podría imaginarlo en una película, como una escena de alguien sentado en la parte trasera de un taxi que viaja por las calles de Nueva York por la noche, mirando por la ventana y reflexionando mientras suena esa banda sonora".

Un elemento a destacar es la instrumentación del álbum: "La gran inspiración fue escribir estas mini bandas sonoras manteniendo nuestros sonidos centrales —como la batería y el Fender Rhodes— y recuperando el contrabajo, algo que no habíamos hecho en un tiempo. También añadimos metales, saxofón y trompeta en algunos pasajes".

Cada pieza de Silver Shadow es una película en sí misma, con escenas y emociones distintas a pesar de su naturaleza abstracta. En su proceso creativo, los músicos navegan por dos caminos: el que se apega a un guion y el improvisado. "Somos improvisadores, pero hay una estructura clara en la música. Está escrita de una manera que permite la improvisación. En el disco, tomo diferentes interpretaciones y con ellas construyo melodías a través de la edición, lo cual también es parte del proceso de escritura. Por ejemplo, Verneri Pohjola me enviaba dos o tres tomas de trompeta y yo seleccionaba fragmentos de cada una para construir algo, aportando espacio y permitiendo que se desarrollara. Se trata de emplear la improvisación como una herramienta de escritura para crear el guion". A pesar de su visión fílmica, su enfoque permanece en lo que es verdaderamente esencial: la música. "La improvisación sigue siendo una parte fundamental, pero la usamos de manera diferente. En lugar de solo capturar un momento espontáneo en vivo, la utilizamos como un recurso para escribir y definir la estructura general".

La arquitectura teatral se extiende más allá de lo sonoro; también influye en el diseño estético del álbum. "Es interesante: en la portada del disco hay un pequeño personaje de frente a la ventana, sobre la L de Slowly. Esa figura proviene de una foto que tomé en Róterdam hace unos meses. Parecía un personaje de una película: un hombre de unos 70 años, pensativo en la estación de tren. Parecía una figura intrigante y pensé que sería genial incluirla". La capacidad de asombro es fundamental en el lenguaje artístico: la belleza se revela ante los ojos adecuados. "Ese personaje antiguo inspiró el concepto. Lo vi parado en la esquina por la noche y empecé a imaginar su viaje. Al verlo en la estación, perdido en sus pensamientos, nos preguntamos si podríamos crear una banda sonora que encapsulara su vida ficticia. Con la canción Rebirth, comenzamos con un mundo impregnado de optimismo. Lo imaginé con la mirada fija, bañándose en la luz del sol y pude escuchar la melodía que acompañaría perfectamente ese momento contemplativo".

Las composiciones se vuelven colectivas cuando la música refleja las vidas de quienes la escuchan. Para algunos, puede definir un hito en su historia; para el grupo, es un proyecto que sana y los mantiene enfocados en sus metas artísticas. "Como banda, la importancia colectiva de nuestra música ha crecido con los años. Hemos sido amigos durante dos décadas y hemos tocado en esta formación durante diez años. La música no es solo un trabajo para nosotros; es una parte crucial de nuestras vidas. Para nuestros oyentes, aspiramos a crear algo que ofrezca un disfrute y un significado integral".

Como menciona Stapleton, algunas pistas comienzan de forma minimalista, con un aire pensativo o triste, para luego crecer hasta transformarse en algo épico. "La producción es austera en algunos puntos, pero con un alto nivel de detalle y un control de calidad riguroso. Al escucharlo varias veces, se descubren nuevas capas. Es difícil develarlo en solo una o dos palabras, pero estas descripciones ofrecen un vistazo de su esencia".

La música de Slowly Rolling Camera fluye a través de tres dimensiones: la primera pertenece al estudio de grabación, donde capturaron los sentimientos y escenas que habitaban sus mentes y espíritus; la segunda, a la vida cotidiana de quienes los eligen para musicalizar la trama de sus días; y finalmente, el concierto, donde músicos y espectadores se unen para crear una película nunca antes vista, una que, a través de la improvisación, será única e irrepetible.

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