Sun-Mi Hong: la arquitectura de un nido en cada nota de jazz
Sun-Mi Hong

Sun-Mi Hong: la arquitectura de un nido en cada nota de jazz

A diferencia de los refugios naturales, de este nido brotan melodías y armonías: capas etéreas que flotan en el aire en espera de ser escuchadas. En su núcleo se resguarda un viaje, ya sea el de ella o el tuyo: una historia de quienes evolucionan lejos de casa.

Portada del disco Fourth Page: Meaning of a Nest
Fourth Page: Meaning of a Nest 2025

La estética emocional trasciende lo puramente musical. En la portada, su nombre emula a un pájaro posado en el nido. ¿Se prepara para volar o solo descansa un momento? Esta experiencia multisensorial se titula Fourth Page: Meaning of a Nest, la nueva producción de la baterista Sun-Mi Hong; un disco de jazz contemporáneo repleto de texturas emitidas por los platillos que, según revela, evocan su pasado pero laten con su presente. "El significado de un nido es donde tienes a tus amigos y familiares. No tiene por qué ser estrictamente una relación de sangre; se trata de sentirte rodeado de personas en las que puedes confiar".

Hace casi quince años, Hong dejó Corea del Sur con un objetivo en mente, el cual nació en su infancia. "Crecí asistiendo a una iglesia protestante donde celebrábamos servicios musicales. Esa fue la primera vez que vi una batería y sentí una conexión fuerte; mis ojos se iluminaron. Había estudiado piano brevemente cuando era muy joven, pero no conecté con él. Con la batería, en cambio, hubo una chispa en mis ojos y en mi corazón". Ese momento encendió un vínculo de por vida que finalmente la llevaría a dar forma a su cuarto álbum de estudio. "Empezar no fue fácil; la batería suele considerarse un instrumento masculino y a mis padres no les gustaba la idea. Fue difícil y costó años de lucha antes de que pudiera comenzar".

Hace apenas unos años, Sun-Mi no pensaba en tener una carrera profesional dentro de la música: estaba inmersa en su amor por la batería y el jazz. Pero ahora, establecida en Ámsterdam y con un quinteto bajo su nombre, se enfrenta a la presión de las expectativas. "Intento evitarlas", afirma. "Para mí, el proceso de composición tiene que ser completamente honesto". A su lado, Alistair Payne en la trompeta, Nicolò Ricci en el saxofón tenor, Chaerin Im en el piano y Alessandro Fongaro en el bajo. Todos ellos, como conjunto, dieron forma al nido: "Durante los ensayos, a menudo no sé qué tocar en la batería a pesar de que son mis composiciones. Llevo la música a la banda sin tener mi parte definida todavía. Les doy las partituras, dejo que toquen primero y escucho. Luego me pregunto: ¿Qué es lo más simple que puedo añadir? ¿Qué puedo aportar a nuestra música?"

En la intimidad del proceso de composición, Hong se asemeja más a una arquitecta: aborda el piano de forma visual, como si estuviera construyendo una casa con diferentes formas, plantas y distribuciones. "Compongo todas mis canciones al piano", señala. Sin embargo, su enfoque es poco convencional: "No sé componer ni tocar música escrita muy bien. Compongo casi con solo dos dedos. Uso el piano a mi manera: elijo las notas que amo, escuchando atentamente con mis oídos, pero eso no significa que mis composiciones sigan las reglas tradicionales". Su visión transforma las teclas del piano en un juego de Tetris con bloques y longitudes. "A veces a los miembros de mi banda les cuesta tocar mi música de memoria porque no siempre hay una estructura clara. Compongo de una forma que tal vez no tenga sentido para que ellos la memoricen o improvisen fácilmente, pero para mí, en mis oídos, tiene perfecto sentido".

A veces, una canción surge en unas pocas horas, mientras que otras tardan dos años. Vuelvo a escucharla, preguntándome si debería borrar algo o dejarlo como está. La toco de nuevo y, en ocasiones, no me gusta. Hay mucha duda en el proceso. Al mismo tiempo, necesito confiar en mi banda. Si ellos piensan que algo suena bien, les creo.

Su música prioriza el sentimiento sobre los ritmos fijos, tejiendo sonidos melódicos que transcriben su vida. Este sentimiento refleja su viaje en busca de un hogar, según explica: "El álbum trata sobre establecerse en un nuevo entorno y abrazar mi tierra natal. Durante mucho tiempo, intenté ignorar mis raíces. Me esforcé mucho por evitar identificarme como coreana porque sentía que no ayudaba a mi carrera. Mis antecedentes y mis padres no eran adinerados ni me apoyaban y tener un pasaporte coreano complicaba las cosas, sobre todo por los problemas de visado al vivir en Europa", revela. "Intenté evitar ser coreana, lo cual fue muy difícil. Intenté convertirme en algo más: tal vez europea. No me gustaba el hecho de parecer asiática; luché con ese conflicto durante muchos años".

La música la ha ayudado a construir su nuevo nido sin olvidar dónde es que empezó todo. "A medida que crecí y experimenté más, comencé a aceptar la realidad: sí, soy de un país hermoso con una historia y una riqueza musical. Los coreanos tenemos muchas cualidades conmovedoras, como el compartir y el cuidar. Eso es algo que he empezado a apreciar en los últimos años".

Cada pista teje un recuerdo o una reconciliación entre la herencia y la individualidad. A lo largo de los ocho temas del álbum, el quinteto interactúa libremente expresando sus sentimientos. Con esta cualidad personal y comunicativa, conversan a través de la improvisación, adoptando el pasado mientras abrazan el presente. Hong ve su música como un puente para que otros se expresen: "Soy una baterista de jazz de un país asiático. Estoy segura de que mucha gente puede sentirse identificada: personas que se mudaron a otro país por trabajo o para seguir su pasión y que tienen que adaptarse a una sociedad completamente diferente. No es fácil, pero esas personas merecen respeto. Mi música refleja esta fuerza interior y espero que quienes la escuchen puedan conectar con ella".

Fourth Page: Meaning of a Nest es un lugar de encuentro sonoro lleno de detalles. El diálogo entre Sun-Mi Hong y su banda abarca un amplio espectro de emociones y experiencias. A través de su interacción, los instrumentos cobran vida; por momentos, parecen sorprendidos y alegres como si tuvieran los ojos de un bebé y luego adoptan el dolor de la adversidad y parecen llorar. El nido está abierto para todos los que quieran escuchar esta historia y, sobre todo, para aquellos que buscan ponerle música a su propio viaje.

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